Dustin Watten

El lema oficial de Long Beach es: "La ciudad internacional".  Así que es apropiado que los atletas dominantes de la ciudad hayan dejado su marca no sólo a nivel local o nacional, pero también en el mundo.  Es una parte de la escena deportiva de la ciudad que no se informa — el gran número de atletas locales que van a jugar profesionalmente al extranjero.  Porque abundan oportunidades fuera del país en waterpolo, voleibol y baloncesto, muchos atletas tienen la chance de jugar al menos unos pocos años allí.

En algunos casos, es un gran comienzo.  Los jugadores de voleibol y waterpolo tienen pocas posibilidades de ganarse la vida en los Estados Unidos, pero un par de años jugando internacionalmente puede significar una buena ventaja, incluso para aquellos que no duran mucho tiempo en su deporte.  Puesto que los ingresos en el extranjero son libres de impuestos, y los equipos normalmente ofrecen alojamiento y comida, un jugador podría volver a los 25 o 26 años sin deuda, con un título universitario, y una cuenta de ahorros de seis cifras para comenzar sus vidas.

Marcedes Lewis de Long Beach Poly estaba en el sitio de la dominación Olímpica de la ciudad el domingo pasado, cuando su Jacksonville Jaguars jugó contra los San Francisco 49ers en Londres, parte de la NFL de continuar intentando hacer su deporte más internacional.  Para Lewis, quien pasa su tiempo fuera de temporada en Long Beach, fue un poco más que unas vacaciones.  Él y su familia — excepto su hermanita Niki Cruz, quien se quedó en California para no perder ningún partido con la selección de voleibol Jackrabbits — hicieron una agradable excursión por Londres.  Pero una vez que terminó el juego, él y su equipo volaron rumbo a América.

No es el caso de un par de jugadores de Wilson Bruins que actualmente están abriéndose camino jugando los deportes que aman.  Mike Wilder de los Bruins, estrella como jugador de baloncesto y voleibol en la escuela, antes de irse a una carrera estelar en UC Irvine.  Fue a través de un graduado de oso hormiguero “Anteater alum”, Johnny Rogers, que hizo contacto con Unit Pel Basquet Gandia, un equipo profesional español.  Rogers sirvió como agente de Wilder y preparó el terreno para firmar un contrato con ellos.

El Bruin dice que mientras extraña su patria, él ama la ciudad de Gandia, que se encuentra en la costa mediterránea española un poco al norte de Cartagena. "El clima es igual al del sur de California, que es genial,", dice él. "Estoy en la costa y tenemos una playa muy agradable, la comida española es más allá de las palabras, me encanta."

La primera temporada profesional de Wilder podría ser relativamente corta — su temporada regular consta de sólo 18 juegos.  Pero debido a la escala ascendente de los playoffs del baloncesto español, podría no volver a Estados Unidos hasta junio.

Mientras que liga de Wilder no es mucho más que un paso arriba de jugar baloncesto en la División 1 de la NCAA en Estados Unidos, su ex compañero Dustin Watten actualmente está empezando a ver su deporte, voleibol, mucho mejor y más apasionado.

La carrera de Watten lo ha llevado desde Wilson a Long Beach State y ahora a todo el mundo, en cuanto a que ha jugado en Finlandia, Francia y Brasil, donde este año se ha convertido en el primer estadounidense en la historia del voleibol brasileño en firmar un contrato profesional para jugar de líbero.  Su equipo, Moda Maringá, firmó a través del agente finlandés de Watten y lo quería en el país — a mitad de camino alrededor del mundo — dentro de una semana.

Con la rapidez de ese tipo de viajes y la experiencia de ser el único americano en su equipo, Watten dice que puede ser fácil sentirse nostálgico.  "Era el niño que lloraba en la escuela primaria cuando fuimos a Hi Camp Hill", dice él.  "Puede ser agotador, especialmente si tienes una mala práctica, un mal juego."  La falta de amigos y familiares o una vida social fuera del voleibol aumenta esa sensación de aislamiento, dice él.

El compromiso, para alguien que ama su deporte como Watten, aun así vale la pena.  Él está jugando en, posiblemente, la mejor liga del mundo, y su equipo (el mejor que ha tenido la ciudad de Maringá en 17 años) atrae multitudes que agotan las localidades de 5,000 personas cada vez que juegan.  Sus jugadores, incluyendo su curiosidad, el líbero americano — son parados para fotos y autógrafos cuando viajan.

Watten, como Wilder y Lewis, a menudo hablan de su ciudad natal y la impresión que hizo en él. "Long Beach ha formado al atleta y al hombre que soy hoy en día," dice el ex Bruin y 49er. "Llevo a LB como una insignia — y en realidad lo hago.  Mi primer patrocinador es una empresa de Long Beach llamada Live Fit Apparel, y es lo único que me pongo aquí.  Me recuerda a casa y lo más importante sirve como un recordatorio constante para empujarme cada día a representar a la ciudad que amo tanto."

Como muchos de sus compañeros y compatriotas, ellos están representando a la ciudad — la ciudad internacional — muy bien, tanto aquí como en el extranjero.

Sports Guy Mike Guardabascio has been writing professionally for a decade, with his work published in dozens of Southern California magazines and newspapers. He's won numerous awards and is the author of the historical book "Football in Long Beach."

Load comments